El mismo día en el que Berlusconi ganaba por mayoría absoluta las elecciones italianas, era localizado en Gebze (Turquía) el cadáver de Pippa Bacca. La primera noticia ensució todas las portadas. La segunda, pasó de puntillas por la sección de sucesos extravagantes.
Artista y activista de 33 años, Pippa
había partido de Milán el
8 de marzo junto a su amiga Silvia Moro con la intención de recorrer varios países europeos y asiáticos en autoestop, en una performance que habían denominado "
Spose in Viaggio" ("Novias en Ruta").
Durante todo su viaje, misión de paz sostenida en la confianza en la buena voluntad de los demás, iban vestidas con traje de novia, símbolo para ellas de unión con el otro ("un matrimonio con la tierra, con la paz, con la gente toda"). Al llegar a cada fin de etapa,
Silvia bordaba algo en su traje y
Pippa lavaba los pies de las matronas del lugar. El objetivo "material" de la acción: recopilar testimonios fotográficos y videográficos de la cultura común mediterránea. El recorrido previsto: Italia, Serbia, Bosnia, Bulgaria, Turquía, Líbano, Palestina, Israel, Siria.
En Estambul, Pippa y Silvia decidieron separarse y citarse unos días después en Beirut. La pista de Pippa se perdió. Fue violada, estrangulada y enterrada en las inmediaciones de Gebze. Su asesino, descubierto al utilizar el teléfono móvil de su víctima, confesó.
Las autoridades italianas han impedido que Pippa pueda ser enterrada en un ataúd verde (su color favorito), como pedían sus familiares y amigos. A los burócratas de Berlusconi no les parecía "apropiado". Pero esta mañana,
en su funeral, una tela verde cubría el féretro y los miles de acompañantes llevaban flores verdes de trapo y de cartón.
En Turquía, los políticos y los editorialistas han hecho solemnes declaraciones de lamento y vergüenza. ¿Cambiarán las leyes y el tratamiento mediático para consegir una situación real más igualitaria y un mayor respeto hacia las mujeres
en Turquía (y de paso en otros países de su entorno, incluidos
Italia y
España)?
En la Europa del oeste, algunos a los que no merece la pena enlazar han querido utilizar este suceso terrible como símbolo de la supuesta candidez europea frente a la "amenaza" islamista. Otros, de paso, aprovechan para lucir al crítico de arte que todos llevamos dentro y rechazan el arte de estos jóvenes por su "beatería" y sus "nobles deseos". Otros llaman directamente a Pippa "suicida" y "gilipollas".
No sé, tal vez tengan razón.
A mí me ha conmovido conocer esta mañana la historia de Pippa Bacca. Y su misión de paz me parece mucho más heróica y más útil que
estas otras promovidas por los organismos internacionales y la industria armamentística.
Imagen: Pippa Bacca en mayo de 2003 (foto que he tomado de su web)